Los Atributos del Vacío

por Savitri

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Hay una constante en la mayoría de los caminos espirituales:  el vacío. Podríamos preguntarnos algo simple: ¿Por qué se insiste tanto en la renuncia, el desapego y el vacío? ¿No es la razón de la vida vivirla y experimentarla? ¿Por qué la vacuidad? 


La simbología de la habitación

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Si hacemos una analogía de la renuncia que lleva al vacío podríamos compararlo con una habitación:

  • Cuando nuestra habitación está repleta de cosas suceden diferentes cosas: el proceso de limpieza se hace más dificultoso, la suciedad se esconde mejor, el desorden se multiplica, los espacios son escasos, los insectos encuentran hogar, la luz llega a sólo a algunos puntos, los sonidos son apagados, la observación es cargada y dificultosa etc.
  • Cuando nuestra habitación está vacía: el proceso de limpieza es simple, la suciedad no encuentra tanto lugar, el orden se mantiene, los espacios abundan, los insectos no encuentran espacio,  la luz se multiplica a toda la habitación, los sonidos son vivos, la observación es precisa. etc.

Del mismo modo sucede con nuestro interior, si mantenemos la pieza muy cargada es probable que suframos sus consecuencias. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente es lo que es… como toda elección trae su precio y sus consecuencias. Ahora si mantenemos la pieza más vacía… será más benéfico el proceso de observación, de presencia y de claridad interior.


La utilidad proviene del vacío

El Tao afirma que la utilidad de las cosas proviene del vacío, como la tasa que sirve para beber o las puertas que nos permiten el acceso al nuestra casa. ¿No es gracias al vacío que son útiles? Por esto cuando estamos vacíos, Dios o el Universo puede usarnos como instrumento para su manifestación y obra. Cuando estamos muy llenos de “nosotros mismos” de nuestros planes, nuestros deseos, nuestros lazos, nuestras esperas y nuestras elecciones… es muy poco el espacio que queda disponible para órbitas mayores. El vacío del que hablo es una actitud interior de no-aferrameinto, de aceptación y de prontitud para soltar lo que nos impide “fluir” con la corriente universal.

Es importante saber que muchos de los venenos humanos necesitan de un medio para fluir y casi siempre este medio es el ego. En el vacío de sí, muchos de estos factores condicionantes (producto del ego) no encuentran lugar donde aferrarse y el espacio para la luz abunda. En el vacío la vida puede fluir más libremente y las oposiciones se ven debilitadas. ¿No es por tener siempre un “yo” que atender que sufrimos? Por eso más vale vaciarse de sí y alinearse con la propia esencia interior que está en plena correspondencia con la Voluntad Suprema (no con nuestra pequeña voluntad) esa Corriente que todo lo  controla y comanda.


Estar preparados

Para renunciar, tenemos que estar listos. La diferencia siempre es necesaria  y equilibra… pues a veces es preciso envolverse en miles de lazos, para al final comprender el valor del vacío. Por esto, tenemos que completar nuestras experiencias y llegar a renunciar con “consciencia de culminación”; que es cuando ya sentimos que esto o aquello cumplió su etapa y nos comienza a estancar. Ahí la experiencia es completa y satisfactoria. Tenemos que sentir que a pesar del dolor que implica la renuncia, eso será lo mejor para nuestro ser.

Hay que sentir y filtrar muy bien por nuestro corazón… pues en realidad lo único importante es hacer de nuestra vida algo bello, amoroso y agradable. ¿Sino de qué vale? En tu casa o en la celda de un monasterio haz de tus días algo agradable y bello… disfruta de aquello que has elegido. Estate pronto para detectar aquello que no va más y vela por la armonía de tu ser. Sé tu propio refugio, pues nadie más puede cuidar de tí.

La renuncia no es necesariamente solitaria, puede ser interna y externa. Algunas cosas tienen que ser renunciadas externamente y otras internamente. Lo importante es estás alineados con el propósito interior (que no es producto del ego), con lo que nos toca hacer, atendiendo esa correspondencia Suprema y eso se descubre contactando nuestra esencia, escuchando a nuestro corazón. Puedes vivir en la ciudad, repleto de responsabilidades y estar muy alineado. Lo mismo pasa con el caso contrario, puedes vivir en soledad, sin nada y estar muy desalineado.


Haciendo espacio

Puede que tu vida sea feliz renunciando en mayor o menor medida, eso va en tus elecciones y en lo que te haga feliz. Lo problemático es que hay muchas personas que no encuentran “intensidad” en sus vidas por tener su “habitación” repleta de cosas inútiles y viejas. A veces estamos con tanto alboroto y desorden interior que ni siquiera hay espacio… y… ¿Cómo verás con tanto ruido? ¿Cómo ingresará lo nuevo?  Tenemos que aprender a “hacer espacio” en nuestro ser para que “nuevas brisas” entren. Si vienen experiencias atiéndelas, pero si ya han cumplido su función y te perjudican renúncialas. Ya no hay que sacar de ellas… quizá tu ser está tan lleno de cosas que no encuentra lugar para lo nuevo. Independientemente del lugar y el contexto de tu realidad, renuncia a lo que esta muerto y lo vivo ingresará. La vida es un proceso constante de transformación y hay que estar en sintonía con ello… escuchando al corazón. El riesgo y la confianza (en los movimientos de la Vida) son valiosas cualidades en estos procesos.


Un lugarcito para lo Alto…

Cuando conectamos con lo Supremo sentimos alegría, paz, frescura, renovación, etc. pues estamos en conexión con el Propósito Mayor (el verdadero propósito de nuestro Ser) y ya no atendemos tanto los propósitos egoístas. Pero muchos, sin darse cuenta no tienen un solo espacio para que esto ingrese… pues están ocupados el tiempo todo con propósitos egoístas. ¿Por qué no sientes plenitud y frescura? Porque no hay espacio para Dios. (Universo, Vida, Divinidad, como quieras llamarle) Y yo pregunto… ¿Haces espacio para sentirlo? ¿Dedicas algún momento a ello? ¿Hay algún espacio “vacío” disponible en tu habitación?

Las maneras de contactar los supremo son muchísimas: Meditación, Servicio, Oración, Naturaleza, Arte, Silencio, Presencia, Humor…etc. ¡O una mezcla de todas! Pero de alguna manera debemos contactar lo Alto… eso va en cada uno y en lo que mejor nos haga. ¡Evitemos el exilio interior!

Ya sea mucho o poco… mientras mas vacía este tu habitación de ego y de propósito egoístas (deseos, esperas, ambiciones, preocupaciones, odios, elitismos, preconceptos, divisiones, reclamos, posesiones, rencores, etc…) más espacio habrá para la Luz transformadora de la Existencia… para tu verdadero propósito ¡Más espacio para tu Ser!

Con profundo afecto,

Sivael© 25/09/12