S.O.S ¡Necesitamos tu cambio!

por Savitri

mundo

La humanidad podría compararse con un organismo vivo. Puede visualizarse como un todo -un cuerpo- o bien como diversas unidades funcionales (órganos, células, médulas, etc.) que aportan al armonioso funcionamiento de mismo. Ahora bien: ¿Qué tarea cabe a cada unidad funcional? Trabajar en sinergia, cuidarse y cumplir correctamente su función en el organismo. Esa es la única tarea vital que incumbe a cada unidad funcional, de este modo el organismo podrá trabajar correctamente.

El corazón debe cumplir su función, el hígado debe cumplir su función, los pulmones deben cumplir su función… la naturaleza no les hace cargo de la totalidad del cuerpo, simplemente los limita a su campo y alcance. Así todo marcha bien, pero si el corazón no cumple su función. ¿Qué sucede con el cuerpo? Y aunque el corazón quisiera salvar el cuerpo entero… ¿De qué vale su intención si no cumple con su parte? Piensa.

Con nosotros sucede lo mismo, nuestra tarea primordial simplemente consiste en cuidarnos, en concientizar nuestra interconexión y cumplir adecuadamente nuestra función. ¿Pero realmente lo hacemos? Muchas veces intentamos cambiar el mundo y la humanidad entera, sin primero trabajar en nosotros mismos. Si no hacemos nada por conocernos, solo lograremos dividirnos, pues conocer nuestra esencia nos recuerda la hermandad original con todo aquello que nos rodea.

¿En qué podemos realmente aportar?

Siguiendo con la analogía del organismo, nos cabe tomar consciencia de que “nuestro beneficio” depende también del funcionamiento de “otros órganos” y que todo aquello que hagamos para bien o para mal afectará inevitablemente al conjunto completo del Sistema. Si como “partes funcionales” nos descuidamos, nos dividimos o dañamos a los demás… ¿Qué sucederá con el organismo? Todo el sistema comenzará a fallar. Y si no estamos cumpliendo adecuadamente nuestra función… ¿Estará saludable el organismo? Lo primero es lo primero. Por ello antes que nada es prioritario armonizarnos, para luego ocuparnos de los demás y de la totalidad del Sistema.

¿Y por qué no nos trabajamos?

Primero porque poco y nada nos han enseñado de nuestra interconexión natural con nuestros hermanos y con la Existencia. La sociedad solo enseña a alimentar el ego y a correr en busca de nuestro propio beneficio (siendo que nunca lo conseguimos). Nosotros adoptamos por costumbre estos modelos rancios y vivimos ciegos sin saber que el estado del otro (animal, vegetal, humano, planetario, etc.) es vital para nuestro beneficio. Sufrimos por la ignorancia, producto de desconocer esta ley primordial de interconexión entre todo lo creado. Ignoramos que dañar al otro nos daña. Somos parte del organismo y por lo tanto debemos cuidar de TODO aquello que lo conforma.

Otra cualidad es que el “ego” se interesa por los aplausos, por lo externo, por lo grande y exitoso, nos por las tareas pequeñas que involucran a uno mismo. Cabe preguntar ¿Quién desea trabajarse y mirar en su interior? Muy pocos. Queda más cómodo luchar hacia fuera y evadirnos que ver en nuestro interior, forjar el ejemplo, abrir el corazón, amar al prójimo, limpiar impurezas y transformar las arraigadas costumbres de nuestra naturaleza. ¿Quién se anima a ello? es una tarea titánica.

Es parte de nuestra tarea intentar descubrirnos.

¿Y cómo trabajarnos?

La mejor manera de trabajarnos es con amor, con verdad y con el ejemplo. En el lugar que nos toca y con aquello que se presenta momento a momento. Es una tarea silenciosa y desapercibida. Tenemos que tornarnos aquel ejemplo que queremos ver en el mundo, como decía Ghandi. El mayor trabajo que puede realizar un ser humano es armonizarse a sí mismo.

Casi siempre nuestro entorno es el mejor campo de acción, pues por algo la Existencia nos mandó ahí y no a otro lado. Tenemos que comenzar aceptando las cosas como son, pues ahí se pone a prueba nuestra real capacidad de amor. A medida que nos vamos vaciando de egoísmo para cultivar aspectos más elevados, todo se transforma y volvemos a armonizarnos. Podríamos decir que retornamos al estado de “órganos sanos” de este cuerpo-humanidad. ¡Ese es nuestro desafío!

El Punto Vital

En este proceso de armonización un punto vital es volver a contactar nuestra divina esencia. ¿Cómo? mediante aquello que nos une con lo supremo: meditación, arte, naturaleza, oración, servicio, etc… Lo que nos llegue al corazón y permita elevar nuestra frecuencia.

Tenemos que recordar aquello que realmente somos y dejar a un lado la identificación con aspectos netamente egoístas. La identificación con aquello que es temporal (ego) y no Real es la fuente de todos nuestros sufrimientos. Todos tus pesares ingresan, actúan y se multiplican en el ego. Además el proceso de identificarte con tu divina esencia te devuelve la consciencia del Todo, por lo que automáticamente empiezas a cumplir tu tarea y a beneficiar a todo el organismo. Cuando digo cumplir “tu tarea” no hablo de algo puntual sino de estar flexible, dispuesto, alineado con la vida y con lo que ella nos presenta. Así atendemos con amor y buena voluntad lo que llega.

Vaciarnos de egoísmo, llenarnos de amor, servir a nuestros hermanos y dejar de hacer todo personal, nos cura. Somos esencias divinas en plena interconexión y tenemos que recordarlo.

Conclusión

Asumamos la responsabilidad que nos toca y antes que cambiar el mundo, comencemos por cambiarnos a nosotros mismos. Todo camino comienza por casa. Pues si existe una verdadera posibilidad de cambio en la humanidad se llama nosotros mismos, este es nuestro pequeño y gran alcance. Hagámoslo por puro amor a la Vida, por todo lo que nos ha dado, por los que vendrán… No quedemos atados a esperas, ya que somos el producto de un todo y en el todo aún hay mucha gente “dormida”. Que toda la inercia existente no apague tu luz, ni tu motivación. Eso no debe frenarte, tu parte es tu responsabilidad y más vale luchar por ello.

Todo lo grande se inicia en lo pequeño y tu “despertar” es un diminuto aporte que vale inmensamente…  ¡Es tu verdadera tarea! Como dice un sabio dicho: 

“Si cada uno cuidara su árbol, el bosque sería maravilloso”

Un saludo de Paz,

Sivael© 3/10/12

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