¡No esperes la muerte para vivir!

por Savitri

perdon

El momento crucial

Pareciera que hay un solo momento crucial en el cual todos tomamos consciencia de tanta estupidez humana: la muerte. Cuando estamos al borde de nuestro “final” todo el velo de necedad humana cae y vemos realmente lo que vale, lo que hemos sembrado y todo aquello que nos gustaría recuperar. Con los demás pasa lo mismo, al ver que otro está al borde de la muerte dejan de lado contrariedades,  rencores y odios. Y te preguntarás: ¿Por qué es tan frecuente esto? ¿Por qué esperamos hasta el final para darnos cuenta?

Un Juicio final… donde víctima y juez eres tú mismo.

 Al vernos en el umbral de la muerte inevitablemente nos tornamos jueces y víctimas de nuestros actos y actitudes… forzando un proceso de “auto-juicio” que saca a la luz los frutos de lo que hemos sembrado a lo largo de nuestra vida. En función de lo que vamos haciendo en nuestro día a día, aportamos en menor o mayor medida a la calidad de nuestra realidad actual. Si a lo largo de tu vida has priorizado el desarrollo de sentimientos elevados como amor, servicio, verdad, consciencia, fraternidad, cosecharás paz y plenitud, lo mismo será al fin de tus días (a pesar del inevitable momento). Si has elegido priorizar sentimientos bajos como odio, rencor, orgullo, violencia, ambición, egoísmo, etc. seguramente coseches el opuesto y en el momento de tu propio “juicio final” caerá tu velo… trayendo un sentimiento de melancolía respecto de lo que podrías haber hecho de mejor con tu vida y tus pequeñas actitudes. El tiempo de siembra es hoy, el terreno el ahora… ¡Recuérdalo!

¡No esperes a la muerte para vivir!

Es increíble que lleguemos a ese crucial momento para valorar al máximo la vida, cuando al crecer deberíamos crecer también en sabiduría. Por esto la única manera de “volver en el tiempo” sería concientizarte de que “el hoy” es el pasado del mañana y el secreto de tu futura plenitud. Debes comprender que dependiendo de tus decisiones actuales y sobretodo de tus actitudes harás de tu vida algo triste o grandioso. No grandioso para la gente, ya que lo grande para la mayoría es lo más pobre para nuestra alma, hablo de algo grandioso para el alma… hablo de paz, de plenitud, de vivir e irte con el corazón rebalsado de amor y agradecimiento. ¡Eso si que es grandioso! ¿No lo crees? Ya que ese fruto no solo vivirá en tí, sino que germinará en tus hermanos e incluso irá contigo. ¡Es un verdadero tesoro! Todo lo demás queda en el camino. Pero muchos se quejan de su miseria… cuando ni siquiera son capaces de hacer un mínimo cambio o de sembrar nuevas causas… que produzcan nuevos efectos. ¿Qué puede mejorar ahí?

El momento es Ahora

Quiero que entiendas que no me intereso en la muerte, o en los premios que puedas ganar a futuro. Lo que me interesa es que puedas comenzar a valorar la vida ahora y así pulir algunos sentimientos vanos que en nada aportan a tu existencia. Hay que concientizar algo: sembrar el bien ahora es la manera más inteligente de disfrutar lo que resta de tu vida. Los sentimientos de plenitud y paz al momento de la muerte, solo serán una consecuencia de haber vivido grandiosa existencia, un grandioso presente. Por eso pregúntate: – ¿Qué te ha quedado pendiente por solucionar? Repara, perdona, reconcilia, ayuda, mejora realidades… ¡Ama! ¡El momento es ahora!

Nunca es tarde para librarse de la estupidez humana y esto me recuerda a una frase de Facundo Cabral que decía: “Si los malos supieran que buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio” Por esto repara todo lo que puedas reparar, límpiate de todo el egoísmo posible, libera  tu corazón del pasado y ama todo aquello hoy tienes la posibilidad de disfrutar.

Hoy estás y mañana quizá no. Cada segundo que pasa es una nueva oportunidad de transformación, de reconciliación, de perdón, de limpieza… ¿Qué tal si empezamos a hacer de nuestra vida algo hermoso?

¡De ti depende!

En Unión.

Sivael© 4/11/12

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