Bendita Humildad

por Savitri

reverenvi

Realmente eres dueño de algo, cuando ese algo no toma posesión sobre tí. ¿Podría ser de otra forma? Mucho de lo que creemos poseer en realidad toma posesión sobre nosotros y así el ego vuelve a hacer de las suyas. Por ello la humildad es el mayor escudo para el ego. No hablo de una humildad para resaltar en la multitud, de harapos o netamente institucional sino más bien un respeto interno desde uno hacia el Universo. Un reconocimiento sincero de nuestras miserias y limitaciones, que a su vez nos hace más compasivos abriéndonos el corazón a los demás. A mi modo de ver se puede avanzar mucho en el camino espiritual, pero los mayores “tesoros” son otorgados al corazón humilde, pues no es poseído por ellos. La Existencia prefiere colocar su legado en manos del humilde, independientemente del grado intelectual, de los conocimientos y de todo tipo de realización. ¿Por qué? Es porque no ostenta el poder, no se siente merecedor y sabe que no es su obra la que se manifiesta, sino que actúa como un simple servidor. Solo un corazón humilde es merecedor de los mayores regalos de la Existencia.

A su vez un proceso real de humildad siempre viene de la mano de la confianza, el amor y la devoción hacia lo Supremo. ¿Podría lo creado pasar por sobre el Creador?  Por ello siempre la humildad viene de la mano de reconocer a lo Supremo como es debido y confiar en sus  inesperados movimientos. La Existencia nos habla a través del corazón y esa es la confianza de la que hablo. Cuando se presentan las mayores pruebas en el camino espiritual (y en la vida) poco y nada podremos hacer con nuestras propias fuerzas, ahí estos aspectos juegan un papel fundamental. Hay peldaños que solo se pueden subir con asistencia del Universo y que son independientes de nuestro esfuerzo, ahí la humildad es la clave.

La humildad es como la pirámide, el punto más pequeño es el que más se acerca a Cielo. Así, los seres más humildes son los más beneficiados por la Existencia.

Les dejo un exquisito texto de Lao Tsé

Si te doblas, te conservarás entero.
Si eres flexible, te mantendrás recto.
Si estás vacío, permanecerás lleno.
Consúmete, y serás renovado.

Al que menos tenga, más se le dará.
Al que más tenga, más le será quitado.
Por éso el sabio está consigo mismo y se vuelve arquetipo del mundo.

No se exhibe, luego resplandece.
No se celebra, luego es advertido.
No se alaba, luego es alabado.
No se vanagloria, luego es insigne.
Y porque no lucha, nadie en el mundo puede luchar contra él.”

Un saludo de Paz,

Sivael

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