Crecer en Crisis

por Savitri

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Las peores crisis implican dolor, pero a su vez grandes posibilidades de crecimiento. Si bien una crisis es un “momento de prueba” también es una inmensa oportunidad de trascender al pequeño “yo” y desarrollarnos. Toda crisis viene a decirnos algo y trae consigo la simiente de la transformación. ¿Y de quien depende este descubrimiento? De nosotros mismos. Bajo una aguda crisis siempre aparecen las mismas elecciones: resistirnos o amoldarnos, aferrarnos o trascendernos, degradarnos o transformarnos. O aceptamos lo nuevo con determinación o decaemos bajo el peso del pasado. ¿Cómo darle un giro?

Si bien la mayoría de nosotros se esfuerza por “obtener” cosas a lo largo de la vida, el real aprendizaje viene de la mano de desprenderse cada vez más de dichas cosas. Así nos tornamos cada vez más auto-suficientes y aprendemos que lo único necesario para estar bien, vivió desde siempre en nuestro interior. Toda vivencia tiene un ciclo que nos invita a “tomar” determinadas experiencias, pero el total aprendizaje se logra cuando ya podemos “desprendernos” de ello. Cuando no podemos desprendernos de algo, ese algo nos tiene y mientras esto suceda estaremos en mayor o menor grado condicionados. ¿Y qué significa esto? Sufrimiento. Por eso la vida es una gran invitación a tomar, aprender y soltar. Así seguimos nuestro curso, hasta finalmente llegar al estado de soltarnos a “nosotros mismos” para servir a los demás o aportar al bien común de todo lo que Existe. Poco a poco soltamos el ego, esa imagen transitoria con la que nos hemos identificado a lo largo de nuestros días por la Tierra. Simplemente aceptamos la vida como es y servimos.

Solo cuando hacemos espacio en nuestro interior, puede ingresar lo nuevo. Por ello estas crisis a veces “hacen espacio” en nuestro ser para que nuevas brisas entren. Quizás sea doloroso y haya que adaptarse, pero si vamos por camino correcto estaremos en paz y la vida sabrá llenar el vacío con nuevos aromas. A su vez si le damos un giro positivo a la situación, estaremos más predispuestos al servicio y a la compasión, pues podemos entender y ayudar a nuestros semejantes.

La espada se forja al rojo vivo y el alma también, pues los mayores aprendizajes se hacen en el arduo terreno del dolor. Las crisis nos invitan a renunciar a nuestras esperas, al ideal que tenemos de nosotros mismos o de lo que nos debería suceder y esto es una bendición… ¿Por qué? porque nos vacía de ego y nos hace humildes Cuando nos enfrentamos a una situación ardua e incierta ¿Quién se ve amenazado? El pequeño “yo” transitorio. Perdemos estabilidad y nos vemos forzados a realizar las acciones correspondientes para “regresar” al equilibrio. Por lo tanto quien sabe girar su visión hacia adentro y reconocer su esencia espiritual, puede transmutar dicha situación para generar un cambio de consciencia. Hemos de confiar en la vida que sabe verdaderamente lo que necesitamos. Hasta la situación más dolorosa puede transformarse si nos desprendemos de la forma transitoria del ego y nos dejamos llevar por la corriente universal. Es un trabajo de aceptar aquello que nos afecta sin rechazo (aunque no podamos comprenderlo), colocar buena voluntad y paciencia. Tenemos que estar íntegros, confiar en los movimientos universales y aceptar la realidad que nos toca.

¿Y como podemos aportar a mejorar estos procesos?

  • Humildad y confianza: pues cuando perdemos el control de las situaciones, tenemos que reconocer nuestra pequeñez, nuestra fragilidad y confiar plenamente en los movimientos Superiores.
  • Amigarse con la situación: no rechaces la situación, pues así estarás peleado con la vida. La aceptación del presente es la puerta de entrada a una rápida transformación, intenta “armonizarte” con lo que sucede y abarcarlo.
  • Perdón: perdonarse a uno mismo y perdonar es también un factor clave, pues nos limpia y revitaliza. Aceptarnos incluso con aquellos aspectos que nos duelen, trabajar en su transformación y soltar el ideal de lo que deberíamos ser.
  • Querer mejorar: Es vital colocar lo mejor de nosotros para superar el proceso, tenemos que querer avanzar y hacer nuestra parte aunque cueste. Cuando el universo ve nuestro esfuerzo, la ayuda necesaria se manifiesta.
  • Escuchar al corazón: Todo aquello que sientas en tu corazón servirá, pues cada uno vive el proceso a su forma y atender dichas señales es algo imprescindible.
  • Paz Interna: Independientemente del dolor, los movimientos y las apariencias el buen paso deja paz interior. Esto es una buena referencia o señal de que vamos por el camino correcto.
  • Compasión: es muy bueno tomar la crisis como un medio de acrecentar nuestra compasión. Así experimentamos  lo que muchos hermanos sufren día a día y que antes pasábamos por desapercibido. Así podemos ayudar, entender y aliviar dolores ajenos.
  • Gratitud: Puede sonar irónico, pero si sabemos “ver” una crisis nos damos cuenta que amplía nuestra madurez, humildad y sabiduría. Todo vale por su esfuerzo, por lo tanto algo de mucho valor se está gestando, date el tiempo de reconocerlo. Es una oportunidad potencial de crecimiento. Quien comprende esto, agradece y esta actitud transforma.
  • Contactar lo Supremo: meditar, naturaleza, silencio, arte, oración, servicio, etc… son grandes recursos que nos sacan de nosotros mismos y nos devuelven hacia el espíritu (lo real). Todo esto es muy recomendable. Así como un pequeño niño no puede hacer todo solo y necesita pedir ayuda a su padre, nosotros frente a ciertas situaciones precisamos asistencia. Cuando nos veamos superados en nuestras propias fuerzas invoquemos luz y asistencia al Universo. Cuando nuestro pedido es sincero la ayuda no tarda en llegar.

Sin crisis no hay posibilidad ni necesidad de forjar nuevas competencias y trascender nuestro “apacible” estado. Tenemos que ir más allá del bien y del mal, pues cada situación tiene su función en la existencia. Por ello seamos agradecidos e intentemos no retrasar nuestros pasos. Seamos pacientes, todo se pasa y la primavera nunca a dejado de llegar para quienes aman la vida.

Como leí una vez “Si aceptamos el desafío que se nos impone mediante la crisis, será una oportunidad para crear un nuevo ser humano”

Con afecto,

Sivael

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