Del ataque y la crítica

por Savitri

discusiones familiares

¡No te contamines! No devuelvas odio con odio

Cuando alguien ataca o actúa con maldad es por ignorancia. El odio, la ira, la venganza, la crítica, no son más que venenos para quien las emana y para quien les deja el paso abierto. El problema real radica en que la sociedad y tú orgullo te dicen ¡No puedes dejarte pisar! y tú devuelves el ataque de maldad con maldad. ¿Pero qué has hecho? ¿Te estás beneficiando verdaderamente? Simplemente te has puesto a la altura del atacante y has dejado entrar todo su veneno en tí. Ahora tú también estás envenenado, ya son dos iguales y la batalla no tendrá fin. Actuar de esta manera es nocivo para tu ser porque no solo estás envenenando a los que te rodean, sino que estás perjudicándote a tí mismo y lamentablemente atraerás sufrimiento. ¿Te ha dejado bien alguna vez enfurecerte?

¿Cómo ves a una persona enfurecida? ¿Qué es lo que trasmite? Actuar con enojo habla muy mal de nosotros y es absolutamente desgastante. Digamos que por nuestra fluctuante naturaleza pasaremos por esas desbordantes situaciones, pero estallar en odio constantemente habla de nuestra falta de consciencia y pobreza interior. Tenemos que ir trabajando esos aspectos y razonar inteligentemente: la maldad solo nos empobrece y nos torna sufrientes. Y me dirás ¿Cuál es la solución entonces? Y yo te digo: la atención, el discernimiento y el amor. La atención nos evita de caer en los impulsos instintivos del conflicto, el discernimiento nos brinda la posibilidad de evaluar la naturaleza del conflicto y el amor es la clave para transformar poco a poco estas enormes barreras. Tenemos que darle un giro a nuestra vida.

Las dos facetas del ataque


√ Si tú eres el atacante

Sé amoroso contigo y hazte consciente de que emanar sentimientos de maldad solo te envenena. El mayor perjudicado serás tú, lo destruirás todo a tu paso y te perjudicarás con el transcurso del tiempo. ¿Disfrutarías de hacerte daño a ti mismo? Por ello si te aprecias un poco, piensa. Si quieres evitarte algo de pesar intenta estar alerta al momento de enfurecerte. Trata de no involucrarte totalmente y “ver” tu enojo, crear una distancia es el primero paso para transformarlo. No importa si no te sale del todo, o si nadie lo nota, pero tienes que dar lo mejor de tí para solucionarlo. Coloca amor y paciencia en ello. Si puedes controlar tus impulsos, te sentirás más tranquilo y a gusto con los que te rodean. Si se te hace muy difícil, revisa que aspecto de tu realidad te irrita tanto… pues a veces el ataque es producto e otros procesos más profundos no solucionados.  Es importante saber que nunca está de más la actitud de perdón y enmienda.

√ Si tú eres el atacado

Intenta ser amoroso con el atacante, evita ponerte a su nivel y entiende que no hay madurez en su actuar. Obsérvalo y ten absoluta cautela ya que tu reacción “abre la puerta” a la energía del atacante. Tienes que tratar de estar en blanco para no contagiarte, sin juicio. No es algo simple, pero tampoco imposible. Hay que aprender a “responder” y no a reaccionar. La diferencia es extrema, el reaccionar es inconsciente (hace personal la ofensa) y el responder es consciente (no hace personal la ofensa). A veces el silencio es la mejor respuesta, pero si ves que irrita al atacante puedes responder amorosamente, sin maldad y de esa forma amenizar la situación. Es todo una cuestión de equilibrio, se inteligente para responder sin contaminarte. Aborrecer la ignorancia, pero no al ignorante es la clave de la compasión.

Buda fue atacado e insultado una vez… y un discípulo de pregunto indignado:- “¿Por qué te dejaste maltratar?” a lo que Buda respondió:-“Si tu me regalas un caballo y yo no lo acepto… ¿De quién es el regalo?” el discípulo dijo:- “Y… Seguirá siendo mío”. Entonces Buda dijo:- “Del mismo modo tu tienes el poder de hacer tuyo lo que los demás te ofrecen. De aceptarlo o no… sino no lo aceptas, eso queda en quien te lo ofreció.”

Es muy importante velar por la limpieza de nuestro ser,  la vigilancia  y el amor son el secreto. Contra el “mal” no hay mejor escudo que el amor que te lleva a actuar con grandeza. Quizás pases varios conflictos hasta lograrlo, pero a medida que esta virtud vaya creciendo, verás el enorme beneficio que producirá en ti.


Intentando disolver el odio

Ser incondicionalmente amoroso disuelve el odio ajeno. Cuando separas la “ignorancia” del “ignorante” dejas de hacer todo personal y logras esta comprensión. ¿Pues quién querría lastimarse a sí mismo? Si tú actúas con amor a pesar de que te hayan maltratado u ofendido, tu grandeza hablará por sí misma y estarás protegido. Cuando llevas amor en tí, la gente lo nota y no puede resistirse. En un estado de compasión y amor nada puede afectarte. Pero cuando emanas pensamientos de rencor, odio o maldad hacia quien te ha lastimado… solo te verás perjudicado. Ahí acrecientas la brecha pues criticarás, sufrirás, estarás susceptible y perderás tu paz. Eso tampoco aporta a que la relación conflictiva mejore. No encontrarás tranquilidad.

Ser grandioso es ser amoroso y saber velar por nuestra paz interior.


Si ya no hay forma

Si ya has tratado de solucionar tus problemas con alguien y no recibes respuestas, no te ofendas,  pues solo sembrarás rencor. Intenta estar en blanco. No importa si el otro sigue ofendido, tú no lo hagas, mantén una postura limpia y predispuesta. Tú ya has hecho tu parte. El mal se destruye a sí mismo y el bien se nutre a sí mismo. Esto es algo que el mismo Universo algún día ha de equilibrar. El corazón de algunas personas a veces tarda en sanar, pero tarde o temprano se dará una nueva oportunidad. Mantente como una hoja en blanco y ni el odio, ni el rencor podrán entrar en tí. Estarás limpio.


La humildad permite darle un giro a la crítica

Trata de extraer lo valioso de la crítica, a veces se puede extraer mucho de ello. No es cosa fácil escuchar una crítica objetivamente, pero si puedes hacerlo con amor no te será difícil reconocer lo que es verdadero y lo que es falso. Si eres humilde, quizás la crítica te ayude a cambiar, a mejorar aspectos que no veías  y pulir aspectos que afectan a los otros.

Si te enojas y enfadas porque no dicen la verdad ¿De qué te enfadas? ¿Vale la pena ofenderse por algo que no es real? ¿Cómo es que te afecta algo ilusorio? Cuando tú sabes lo que eres no hay necesidad de enfadarse ni de reaccionar. Tu ejemplo es tu mejor aliado y el tiempo dirá. ¿Realmente vale de algo enfadarse? Ahora, si te enfadas sabiendo que dicen la verdad, no seas necio, intenta ser humilde para aceptarlo y dicha aceptación te transformará. Es muy noble aceptar un error con grandeza porque te completa, te da la posibilidad mejorar. En lo posible intenta sacar algo constructivo de las críticas y así podrás enriquecerte. Darás una “giro de tuerca” a la crítica y podrás beneficiarte de ella.


La idea no es generar idealismos o reglas moralistas. Lo importante es que nos tornemos conscientes de los procesos de auto-destrucción a los que estamos acostumbrados. Dañar te daña siempre… pues tu hermano comparte el “Todo” contigo y en el todo también estás tú. Tienes que cuidar y cuidarte. Estos procesos son tóxicos y nocivos para la conexión con la vida, por lo tanto intenta dar lo mejor de tí y colocar amor en cada acto.

Nunca dejes de dar lo mejor y de enfatizar tus ganas de crecer en consciencia.

Con afecto,

Sivael

 

Anuncios