Asistencia

por Savitri

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Cuando el niño es pequeño y está cerca de los primeros pasos, piensa que camina solo pero en realidad está sostenido por las manos de un mayor (padre o madre) que le guían. El hace su parte, su esfuerzo y moviendo sus piernas logra desplazarse, pero sin el sostén de sus padres sería imposible lograrlo. Luego el niño aprende a caminar, pero para ciertas cosas sigue necesitando de una ayuda mayor. La entrega y confianza de un niño hacia sus padres es incondicional.

Con nosotros pasa igual, la mayoría está aprendiendo a caminar y no podemos prescindir de la ayuda Suprema. Hay ciertas situaciones que solo se superan con ayuda de la Gracia Universal, cualidad análoga a los brazos de los padres que guían a su hijo. Es por esta razón que no debemos dejar de contactar la Fuente de Amor Universal (como sea) y evitar la soberbia de pensar que solos podemos con todo. Siempre en necesaria nuestra cuota de esfuerzo, pero hay que reconocer cuando precisamos ayuda. El Universo posee una infinita compasión hacia sus hijos y acude inmediatamente a quien le invoca de corazón. Pero tenemos que saber algo: hay que llamar a su puerta sinceramente. Más allá del  modo, el método o la forma… lo importante es hacerlo de corazón. Así como un pequeño niño se refugia en los brazos de su padre o madre para buscar protección, consuelo, ayuda, etc… tenemos que acudir al poder Supremo cuando nuestras propias fuerzas no son suficientes. Frente a un pedido sincero, cuando queremos verdaderamente curarnos… la Gracia no tarda en llegar. Pero tenemos que ser sinceros colocando nuestra pequeña cuota de confianza, esmero y persistencia.

Quien olvida esta ley y camina como quien se lleva “el mundo por delante” tarde o temprano necesita caer para reconocer su fragilidad y la inmensa necesidad de asistencia. ¿Y por qué digo esto? Porque hay muchas personas atravesando áridos desiertos y hoy más que nunca necesitan beber de la Fuente. Muchos yacen estancos por mantenerse en la soberbia y no acudir sinceramente a la Fuente Universal. Este alimento del espíritu es vital para caminar en armonía y constante ascensión. Una vez que reconocemos esta potestad y somos asistidos por ella, comenzamos a avanzar con más alegría, levedad y asistencia… pues ya no caminamos solos,  nuestro Padre ha extendido su mano.

Un Saludo de Paz,

27/11/13 Sivael

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