La Barca

por Savitri

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Somos como pequeñas barcas en el curso de una gran Corriente. Solo podemos navegar lo mejor posible según la barca que nos ha tocado y el camino que la corriente nos va trazando. ¿Qué mas podríamos hacer? Algunos pretenden controlar la totalidad de su dirección y así friccionan constantemente con la gran Corriente. No solo desgastan sus energías, sino también hacen del proceso algo complicado… ¡Dejan de ver el paisaje! ¡Dejan de sentir el aire fresco surcando sus caras! ¡Se enceguecen ante un hermoso atardecer!

Pero quienes fluyen con la Corriente, aprovechan su fuerza, ahorran energías y se deleitan con los pintorescos paisajes, con las aves que se posan al borde del barco, con los flamantes atardeceres. Son simples, pero siempre atentos y vigilantes. Una roca podría llegar, una curva, una ola y ahí hay que estar despierto para maniobrar. Todos sabemos de la inestabilidad de la Corriente, a veces está tranquila y a veces no. ¿Quien podría prever su curso? Ahí se ponen a prueba nuestras capacidades y la atención es la clave.

También tenemos que conocer y cuidar la barca que nos ha tocado. ¡Es la única que tenemos! ¿Quién más la podría cuidar? Muchos no solo friccionan con la Corriente, sino que también están disconformes con sus barcas. Se pierden de disfrutar las bellezas del viaje por compararse todo el tiempo con los demás o por creer que la Corriente debería ser distinta… “Si tuviera aquella barca navegaría sin problemas” o “Si la Corriente fuera distinta, yo podría disfrutar del viaje” ¿Pero qué mas da? Justamente de este modo tenemos que aprender a navegar.

Otro punto fundamental para ser “buenos navegantes” es tener conocimiento de la Corriente. Tenemos que contactarla, investigarla, experimentarla, nutrirnos de ella y de la inmensidad de su naturaleza. Podemos conocer el bote a la perfección, pero si no logramos un adecuado conocimiento de la Corriente… algo faltará. Este contacto es otro punto de vital importancia.

A veces tocan barcas individuales, otras barcas pares y hasta embarcaciones de muchas personas. Lo importante es que aprendamos y enseñemos a navegar. ¡Tenemos que hacer del viaje algo hermoso! Pero antes tenemos que saber que a nosotros solo nos cabe pilotear la barca y que el viaje está en manos de la Corriente. Tenemos que amar, conocer y cuidar nuestra barca. También cuidar y aportar a las embarcaciones de los demás. Nutrirnos de la fuerza de la corriente y forjar la capacidad de vigilancia ante lo que trae la marea. Siempre habrá imprevistos, obstáculos y posibles tormentas… ¡Y eso es lo que la hace grandiosa! ¡Eso es lo que nos hará expertos navegantes!

Recordemos que es uno el que elige si friccionar con la Corriente o no, si aceptar la barca que le tocó o no. Es uno quien tiene que preocuparse por maniobrar bien, por cuidar el bote, por mirar atrás o adelante lo justo y necesario. Aquellos paisajes, aquellas aves, aquellas bocanadas de aire fresco… ¡Solo pueden disfrutarse ahora! Quien no aprecia el trayecto y sus detalles, con el tiempo no habrá disfrutado de nada.

Por mas experto que seas no te debes confiar, has de navegar siempre atento y algún día llegarás a ser experto. Quienes navegan con excelencia fluyen en total armonía con la Corriente, están en total conformidad con su barca… no la ven más que como un medio de trasporte. Se reconocieron como navegantes del infinito y algún día se irán para formar parte de los vientos, las aves y las estrellas del cielo… otra forma más de navegar por la infinita Corriente Universal.

Un saludo de Paz…. ¡Y buen viaje!

S. 2/2/14

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