La Correspondencia del Querer

por Savitri

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Somos dueños de elegir, pero no somos dueños de saber lo que viene tras una determinada elección. Es muy fácil involucrarse en algo, pero luego puede ser muy difícil salir. Esto es lo que escapa de nuestro control: lo que vendrá. Te invito a un pequeño análisis y reflexión.

Nuestra realidad siempre fluctúa entre dos factores: Lo que elegimos y lo que llega. Estos dos factores siempre están balanceándose, equilibrándose y forjando al máximo la capacidad de nuestro ser. Pero tenemos que tener algo en claro, lo que elegimos (o creemos adecuado para nosotros) no siempre es lo mejor. Solo confirmamos esta hipótesis cuando contrastamos nuestras elecciones con la realidad, allí surge la verdad. Por esto tiene que haber una cierta correspondencia entre aquello que elegimos y el efecto que esto produce en nuestras vidas. A veces tomamos caminos que creemos adecuados o que comienzan de un modo agradable pero con el tiempo van tornándose perjudiciales. En la mente quizás todo cierra perfecto, nada podría ser mejor… pero desde el corazón sentimos lo contrario. Aquí tenemos que trascender la razón y escuchar al corazón. Tenemos que confiar en la intuición interior, que nos habla en un silencioso lenguaje. Si escuchamos a tiempo y sabemos obedecer sus señales, todo se acomoda rápidamente. Si forzamos la situación terminaremos por sentirnos vacilantes y sin alegría.

Entonces sería bueno preguntarnos: ¿Me está ayudando lo que elegí?

Corazón y Mente


La mente nos vincula al ego que siempre busca el camino seguro y lógico. Quiere entenderlo todo y teme el riesgo de soltar aquello que le es conocido. El corazón nos vincula con nuestro ser interior y no es lógico, se percibe por intuición. Nos invita a lo nuevo y a soltar aquello que ya no aporta a la evolución de nuestro ser. Es por esto que siempre estamos divididos entre dos corrientes. Hemos de saber que el corazón es nuestro verdadero guía y seguir su sendero nos devuelve siempre a la armonía original. Tenemos que escucharle antes que a intervenga nuestra mente u opiniones externas, pues nadie nos conoce tanto como nuestro propio corazón. El siempre sabe el camino adecuado. Primero tenemos que buscar nuestra armonía interior y luego debe venir todo lo demás. ¿Sino qué puedes disfrutar? Muchos intentan ser felices de afuera hacia adentro, pero eso es algo imposible. Primero hay que estar en paz con uno mismo para luego disfrutar de todo lo demás. Aquí el corazón es la clave.

Aquí cabe preguntarnos: ¿Estoy escuchando a mi mente, a otros o a mi corazón?

Correspondencia


A veces lo que queremos, se corresponde con aquello que nos hace bien y otras veces sucede lo contrario. En otras ocasiones, lo que elegimos nos da plenitud un tiempo y luego decae. ¿Quién puede estar seguro de algo? Nos cabe a nosotros estar flexibles, decodificar estos mensajes y atender las señales que nos llegan. Así aprendemos a respetar y a respetarnos. Tampoco debemos ser necios, pues si lo que queremos en la realidad nos perjudica ¿Cómo vamos a ser felices? Ahí tenemos que soltar, colocar paciencia y esperar que la vida nos traiga nuevas oportunidades. Así aprendemos a limpiarnos y armonizarnos.

Hagamos de nosotros una isla, recordemos que somos totalmente responsables por nosotros mismos. ¿Quién más nos puede cuidar?

Eterno desafío


Desde tiempos inmemoriales se habló de que la Naturaleza de la Existencia es “Maya” la energía de la ilusión. Se dice que esta energía gobierna la naturaleza material a través de sus cualidades engañosas y condicionantes. Así vamos sueño tras sueño buscando la plenitud, pero nunca quedando totalmente completos. Con sus imprevistos siempre aparece la oportunidad de ponernos a prueba. A veces lo que parece hermoso al principio se torna perjudicial al final y lo que parecía arduo al principio se torna fuente de plenitud. Las apariencias materiales van mutando incansablemente trayéndonos constantes desafíos. Como este aspecto fluctuante de la naturaleza material es extremadamente complejo de dominar, tenemos que hacer caso a la señales del corazón. Así vamos forjando la capacidad de fluir, de retirarnos a tiempo y de responder adecuadamente a los sucesos. Si estas señales son atendidas, comprendidas y damos pasos correctos nuestra armonía se mantiene. Quizás sintiendo dolor y vacío, pero estamos en paz. Sino no atendemos estos llamados y somos negligentes el mismo sufrimiento nos empujará a cambiar. Aquí hay sufrimiento y no encontramos paz.

Ya sea por comprensión o por compulsión la vida siempre nos impulsará al cambio. ¿Qué prefieres tú?

Conclusión


También es importante destacar que a medida que nuestras metas, obras y objetivos se van focalizando en motivos más altruistas es menos probable que ocurran fricciones. Cuando albergamos deseos muy terrenales y egoístas estas fricciones tienen más probabilidad de ocurrir. ¿Por qué? Porque la vida es evolución constante (en amor, unidad y consciencia) y todo propósito que aporte a esto será sustentado. Con los propósitos inconscientes y egoístas ocurrirá justamente lo contrario.

Poco a poco vamos aprendiendo a sentir y a armonizar cada vez mejor las diferencias. Siendo flexibles y tomando lo nuevo con una amorosa actitud, la vida nos cambia rotundamente.

Escuchemos al corazón siempre y seamos valientes para actuar.

Un Saludo de Paz.

S. 19/2/14

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