Pirámide

por Savitri

egypt-84492_640

Como me dijo una amiga una vez, el camino del espíritu es como una pirámide. La sección más pequeña y diminuta (la punta) es la que más se aproxima del Cielo. A medida que crecemos en espíritu crecemos en humildad, simpleza, servicio y amor. Este fenómeno responde a una gran Ley Universal: lo que se rebaja es elevado. La humildad aquí cumple un papel fundamental como clave de mérito y elevación. Hoy muchos buscan el prestigio y el éxito ensalzándose a sí mismos, pero en realidad el verdadero proceso es a la inversa. Al parecer el Universo ama lo humilde y desinteresado.

En etapas avanzadas del camino espiritual, esto se manifiesta como un proceso de “disolución” de nuestro pequeño “yo”, que permite la manifestación de energías superiores. Esta renuncia, es la puerta estrecha que hablaba Jesús o el no-ser que hablaba el Buda. Reduciendo el pequeño yo personal, nos acercamos al Yo Superior que se vincula directamente con lo Alto. La chispa divina que todos llevamos está en perpetua filiación con lo Alto, pero lo que impide su plena manifestación es el ego que siempre nos aturde con sus constantes divisiones, teñidas de ilusión, deseo, insatisfacción, pensamientos, etc.

Esta negación de la que hablo no es negativa, es la gradual renuncia al ego que permite la manifestación de aspectos superiores. Es el vaciamiento de todo aquello que nos condiciona e impide conectar con la verdadera esencia de la Vida.

Recordemos el ejemplo de la pirámide, mientras más pequeñitos y humildes… más alto podremos llegar.

Un Saludo de Paz,

S.

Anuncios