Más allá de la mente

por Savitri

La mente es un complejo instrumento. Así como nos brinda grandes posibilidades de expansión y crecimiento, también puede condicionarnos. Todo depende de si la utilizamos o de si nos utiliza. Una mente entrenada es un gran amigo, una mente rebelde es un gran enemigo. ¿Cómo forjar esta capacidad? ¿Cómo podemos reconocerla? ¿Cómo trascender y utilizar bien nuestra mente?Aquí dejo varios párrafos acerca de ello, así podrás conocer más tu proceso mental. Sobretodo será útil para quienes sufren asedio mental de algún tipo y no saben como encararlo.

Esto es un simple resumen, has de sentir en tu corazón y trabajarte a tí mismo. Paz y Bien.

Este artículo es bien extenso, pues toca muchos puntos y se conforma en cuatro partes principales:

  • A) Ego y Esencia
  • B) Mente como factor condicionante
  • C) Armonizar la mente
  • Conclusión

A) Ego y Esencia

Lo primero que hay que entender

Lo primero y principal que tenemos que entender es la diferencia entre ego y esencia, un aspecto dual que vive en cada uno de nosotros. Todos somos esencias divinas que encarnamos en un cuerpo para realizar una determinada experiencia en la materia. Pero he aquí el error fundamental, venimos olvidados de ello y percibimos todo desde nuestra individualidad. Esto hace que poco a poco nos identifiquemos con lo único que podemos llegar a conocer: el cuerpo, su aspecto, lo que nos dicen, los roles sociales y todo aquello que nos da una cierta “identidad”. Al cabo de unos años no solo hemos olvidado que en realidad somos un espíritu divino unido a la totalidad, sino que estamos absolutamentemente envueltos en la ilusión de este personaje temporal y material que no es más que un vehículo de expresión de la esencia. Este personaje vinculado a la forma, al tiempo y a lo transitorio es lo que llamamos ego. El ego es propio de la mente, que a través del pasado ha dado forma a esta transitoria identidad. A su vez convivimos con aquella parte subjetiva que por el contrario está más allá de lo conocido, de la forma y del tiempo:  la esencia. La esencia es propia del corazón, nuestro vínculo con aquella chispa divina en eterna filiación con la Energía Universal. Debido a esto los seres humanos vivimos una constante división entre espíritu y materia. A pesar de que parezca que hemos “olvidado” esta esencia, nuestro interior sabe de ello y por esta razón nos sentimos incompletos. Buscamos completarnos desde afuera, cuando la clave está en nuestro interior.

Pensamientos y consciencia

Sin comprender esta diferencia, será muy difícil salir del enredo de la mente y la ilusión. Para muchos no hay separación entre sus pensamientos y su consciencia, son uno con la mente. Pero hemos de saber que no es así, una cosa son nuestros pensamientos y otra cosa es nuestra consciencia. Los pensamientos son formaciones abstractas que “pasan” a través de nuestra consciencia que los percibe. Como en el firmamento, las nubes son los pensamientos y el cielo es nuestra consciencia. Hemos de crear una separación entre consciencia y mente.

A medida que entendemos que somos mucho más que nuestros pensamientos, que nuestro ego y que vamos forjando el vínculo con nuestra esencia, somos liberados. Pero para esto tenemos que comprender su funcionamiento. Así comenzamos a utilizar la mente como una herramienta, evitando que nos utilice y consuma nuestras energías. A esto le llamo liberación.

Mente y corazón

Entonces es importante entender que mente y ego van de la mano. Nuestros miedos, obstáculos y condicionamientos nacen de la identificación constante con este “pequeño yo”. Tenemos un yo que atender y frente a las incertidumbres de la vida, terminamos por pensarnos el día entero. Vamos del pasado al futuro especulando y proyectando este personaje. Quedamos limitados a una visión netamente individual. Así la mente genera un miedo tras otro y nos mantiene condicionados a un constante sufrimiento.

Por el contrario esencia y corazón van de la mano. Todo aquello que nos haga olvidar el transitorio personaje y nos conecte con la esencia nos librará del condicionamiento. La meditación, la oración, el servicio, la salud, la presencia, el arte, la naturaleza, los actos de amor, etc. son acciones vinculadas al corazón que nos desligan del pequeño yo y nos conectan con la esencia. Así frenamos el mecanismo de la mente y recibimos el alimento espiritual que nos hace sentir completos, alegres y en paz. A esto le llamo contactar el Yo Superior (la esencia). Aquí nos expandimos a una visión netamente universal.

Entidad condicionante

La mente cuando no está entrenada, se hace del ego para utilizarlo como una entidad condicionante del ser. Lo que nos conoce a la perfección, sabe utilizar nuestros peores miedos para mantenerse en el trono de Rey y así consumir nuestras energías. Ella sabe que siempre guardamos un ideal de lo que “debería ser” y juega con esto trabajando nuestros puntos débiles. Proyecta en la pantalla mental todas aquellas posibilidades que nos atemorizan, llevándonos al pasado, al futuro, a la duda, al temor, a la incertidumbre y así, división tras división nos mantiene esclavos de su perverso sistema. De este modo ya no podemos disfrutar plenamente de la vida, que transcurre solo en el momento presente. Sutil y constante es su desfazaje.

Aún más en esta sociedad que poco y nada nos ha enseñado. Vivimos agitados sin la posibilidad de vigilar, sin saber como contactar nuestra esencia, siguiendo conductas nefastas y a su vez alimentando el ego con miles de deseos que nos llevan a estar inconformes el tiempo entero. ¿Cómo vas a dominar la mente así? aquí debe haber un cambio radical.

Un medio de cambio

De este modo la mente se torna un medio de la vida para forzar nuestro cambio, para inevitablemente encaminarnos por un camino de consciencia y elevación. Como siempre digo, en esta existencia nada está de más. Todo medio es utilizado a la perfección por la vida. Pero hasta que no demos en la tecla, esta entidad seguirá condicionándonos y forzándonos a un proceso de transformación. Podríamos decir que toda consciencia encarnada se ve afectada a un determinado proceso mental que aporta al desarrollo de determinadas capacidades. Es nuestra tarea descubrir su misterio y razón.

El Ciclo de pensamiento/emoción 

Cuando sin darnos cuenta nos involucramos con el pensamiento (que es un componente abstracto) este se manifiesta en el cuerpo físico a modo de emoción. Podríamos decir que las emociones son la materialización del pensamiento. Está comprobado que a los pocos segundos de involucrarnos con un pensamiento, se dispara una emoción que recorre el cuerpo. Como dice la premisa “la energía sigue al pensamiento” y justamente esto es lo que sucede. Si no conocemos este mecanismo, una mente condicionante inyectará pensamientos negativos, generando emociones negativas que a su vez dispararán más pensamientos que traerán más emociones… es un ciclo sin fin. Así nuestra energía es consumida por la mente como un refresco en pleno verano. Mas adelante veremos que la vigilancia es vital para frenar los pensamientos antes que se manifiesten físicamente como emociones.

Domesticar la mente

El dominio de la mente no solo depende de nuestro esfuerzo personal, sino también de muchos otros factores. Ella toma fuerza o se debilita en función de nuestra actitud, nuestras acciones y nuestra postura frente a la vida. Es como una fiera que cuando tiene alimento y toma fuerza, se torna muy difícil de vencer. Cuando le sacamos alimento ella se debilita y le podremos dominar fácilmente. Muchos intentan dominar la mente desde el esfuerzo personal, manteniendo conductas erróneas y así el proceso se torna casi imposible. Hay mucho más que esto. Más adelante veremos bien en detalle este proceso.


B) – La mente Condicionante

Funcionamiento

Para que te sea fácil identificar el proceso condicionante de la mente y su astuto uso del ego, has de estar vigilante. Sin vigilancia no hay posibilidad de salir de su yugo, pues ella nos torna conscientes de sus sutiles procesos.

He aquí algunos puntos para identificar ego y mente en acción condicionante. Todos estos puntos son tocados transversalmente por el ego y se vinculan de un u otro modo. Pueden manifestarse de muchas formas, aquí describo algunas de las formas más características:

1) El desfazaje temporal: La mente te lleva al pasado o al futuro, pues solo fuera del presente puede existir. Mente y tiempo van de la mano. Ella se hace de la incertidumbre para sembrar miedos y proyecciones que solo constan de ilusión. Así te pierdes el presente, único lugar donde habita la vida y donde puedes ser feliz. ¿Sino donde? Cuando estés distraído y fuera del presente, ella está actuando. Cuando no estás presente, la verdadera posibilidad de conectar con la vida se escurre. Pájaros, árboles, nubes, montañas, ríos, estrellas y toda la Existencia está ahí esperándote. TODO te sucede ahora ¿Y donde te encuentras tú?

2) La identificación con el pensamiento: Como decía antes la mente nos conoce a la perfección y toca nuestros puntos débiles inyectando determinados pensamientos. Esto está muy ligado al miedo y suele doler mucho, pues afecta ese ideal generado (consciente o no) de lo que “debería ser”. ¿Pero por qué nos afecta tanto? Porque nos identificamos con el pensamiento. Del mismo modo que cuando ves una película de drama y lloras… ¿Por qué lloras? Porque has logrado identificarte con la trama y la película. ¿Pero que sucede cuando no te identificas? El drama está allí, pero no te afecta. Con el pensamiento es igual, hemos de saber que no somos nuestros pensamientos y tenemos que aprender a no identificarnos con ellos. Este punto es muy útil para los pensamientos negativos. Es un proceso complejo, pero no imposible. Así como una nube, solo hay que esperar sin juicio y se esfuma. Con el pensamiento pasa igual, cuando algo negativo aparezca ni lo juzgues, ni le prestes atención… solo déjalo ahí y pronto desaparecerá.

3) La división: otro aspecto vital de la mente condicionante es la constante división. Nos mantiene en una constante insatisfacción. Aquí la mente utiliza el deseo y la ambición. Este aspecto puede teñirse de miles de formas, pero el punto común es que no podemos estar conformes tal cual somos, con lo que nos toca. Cuando tenemos esto ya queremos aquello, cuando alcanzamos algo ya nos quejamos de que podría ser mejor, frente a dos opciones no sabemos cual elegir, la ciega confusión, etc. y así eternamente. En este sutil movimiento nos polarizamos siempre en aquello que “falta” para estar mejor y completos, pero es una farsa. Ni bien alcanzamos lo querido, notamos que comienza de nuevo el eterno movimiento de insatisfacción. Nada externo va a completarnos si antes no nos completamos a nosotros mismos y esto solo se logra desde el interior.

3) El apego: todo aquello que aferras es alimento para la mente condicionante. Cuando algo se torna vital para tu bienestar, nace también el miedo a perderlo o a que algo no funcione del todo bien. Esta posibilidad es un gran alimento para la mente condicionante, ya que se hace de ello para activar tus miedos. Mientras más aferremos o mas necesitemos de algo para estar bien, más posibilidades de sufrimiento. Mientras más esperes de algo o alguien, más posibilidades de sufrimiento. Aquí el desapego juega un papel fundamental, pues nos lleva a no depender de factores externos para estar bien. Aprendemos a aceptar las cosas como son. Puedes compartir y disfrutar, pero ya no condicionado por lo que podría o no suceder.

4) El prejuicio: La mente vive anticipándose a los hechos, suponiendo y prejuzgando sin tener una idea veraz de la realidad. Es inimaginable la cantidad de energía y la desdicha que absorbemos de estos procesos. Cuando en vez de prejuzgar tanto, dejamos que la vida nos traiga la respuesta todo cierra y quedamos en paz. Aprendamos a esperar que la realidad te traiga la verdad o ejecutemos un acto que nos devuelva una respuesta tangible. Así podremos reutilizar esa energía en el presente, de forma positiva y transformadora. ¿Quien puede conocer el interior del otro? ¿Quién puede saber el destino de determinada situación? ¿Qué ganamos con anticiparnos a los sucesos? Cuando soltamos esta necesidad, la mente ya no tiene alimento y quedamos en paz.

5) El deseo: La mente constantemente te impulsa al deseo. Este proceso está muy vinculado a la división y a la espera. Ya sea material, espiritual o emocional, la mente tiene el poder de generar necesidades y de dejarte inconforme con tu realidad. Siempre te proyecta hacia otro lado, donde te promete “ser feliz”. Cuando llegas a dicho objetivo, ves que no era así y poco a poco pierdes el interés para ir tras otra supuesta posibilidad. Es la magia de la mente, que puede hacer esto por el resto de tus días. Una verdadera necesidad siempre llega, no necesita ser generada. ¿Por qué lo más simple es lo más complejo? Basta con aceptarte como eres y con lo que te toca. Tu eliges el modo: o transformar tu realidad con buena voluntad desde lo que te toca (que no necesariamente puede ser lo que esperabas) o friccionar con la realidad y estar inconforme. La diferencia está en armonizarte o no con el momento presente y sus demandas. Trabaja por lo que amas, pero no quedes limitado por resultados, esperas o deseos. Aquí también hay una gran liberación.

6) El lado bello: La mente nos lleva a pensar que todo en la vida debería ser hermoso y bello (como en las películas). Este es otro engaño del ego, pues la vida es un poco de cada cosa. Hay dolor y hay alegría, hay día y hay noche, hay luz y hay sombra. La vida es un movimiento constante de polaridades, de opuestos complementarios. Quien no puede aceptar la vida en todos sus matices queda condicionado, ya que se mantiene limitado por “el lado bello”. La vida es y será siempre fluctuante, nadie escapa de ello. Una persona de sabiduría lo abarca todo, no ve diferencia entre una experiencia y otra. Habrá ciclos de mayor plenitud que otros y esto no es un problema. Sabe que todo le llega para aprender y completarse. Cuando vamos más allá de este aspecto condicionante, nos libramos y atendemos la vida como un todo. Así nos tornamos totales, abarcantes y todo se torna una posibilidad de crecimiento. Esta inteligencia es que lleva a la real felicidad.

7) Los roles: Como explique al principio del artículo venimos olvidados de nuestra esencia divina y poco a poco comenzamos a generar una identidad con aquello que nos resulta conocido. Así adoptamos determinados roles ligados a los diversos contextos sociales y por lo menos nos sentimos “alguien”. Sea como sea no estamos reconociendo lo Real, solo nos estamos identificando con un personaje pasajero, creado por la sociedad, la mente y el pasado. Hijo, padre, estudiante, maestro, arquitecto, madre, jefe, empleado, pobre, rico, monje, inteligente, torpe, con belleza, sin belleza, exitoso, fracasado, etc… todo está condicionado por la incertidumbre y la visión social. ¿Qué pasará cuando ya no puedas cumplir más ese rol? ¿Qué serás cuando aquello quede en el olvido? Disfruta del rol que te toca, pero recuerda que la única solución será siempre descubrir tu naturaleza eterna.

8) La espera: La mente siempre se anticipa y espera que las cosas salgan de tal o cual modo. Aquí se vincula el desfazaje temporal, el deseo y la ilusión. Especulamos constantemente con posibilidades egoístas y esto muchas veces contrasta con la realidad. Los hechos siguen un orden y es nuestra tarea dejar ser, fluir con los sucesos que se presentan. ¿Qué puede ser mejor que esto? La realidad se manifiesta y friccionar con ella nos perjudica. Fluir sin juicio y ocuparse de las demandas que emergen, nos amiga con el momento presente y nos armoniza. Todo sale mejor y se nos hace mas fácil. Lo mismo con las personas, es parte del amor aprender a querer a los demás como son y no en base a nuestras esperas. Mientras menos esperas generes de las personas y de las situaciones, más libre estarás.

9) Ambición: Otra de las características de la mente es su carácter insaciable. Aquí vuelve el deseo y la división. El ego siempre compara, siempre quiere resaltar, ser más, ser elogiado y reconocido. Lo simple, lo inocente, lo puro no tienen importancia alguna para el ego. El ego ama competir, pisar a los demás, destacarse, llegar a complejas cúspides y vanagloriarse. Por lo tanto siempre que percibas estas cualidades desconfía, pues el ego es muy audaz y silencioso. Es gracias a la humildad que todo se torna simple, normal y extraordinario.

10) Comparación: Esta es una de las características más comunes de la mente, la comparación. Nos comparamos con los demás y sacamos conclusiones sin tener una idea clara de la realidad. Por ejemplo, ves a alguien con mucho dinero y piensas “Si yo tuviera esa fortuna sería tan feliz!” o piensas que esa persona es mucho más feliz que tú por el solo hecho de tener dinero. ¡No es así! Puede ser totalmente al revés. Aquí vuelve el prejuicio y la división. Aquí la trampa es la constante comparación y ese supuesto juicio ve la realidad de forma distorsionada.

11) La soberbia: Existen personas con gran capacidad intelectual. A veces nos destacamos por nuestra agudeza, por nuestra memoria, por nuestra rapidez mental, por nuestros conocimientos, etc. Pero hemos de saber que nada de esto nos torna más elevados. Lo único que determina la evolución de un ser, son sus grados de amor. Aquí la mente puede condicionarnos al hacernos creer que somos superiores a los demás. La capacidad de amor es superior a todo, pues viene de la mano de la humildad y el servicio. Un analfabeto podría superar ampliamente a un erudito, es solo cuestión de amor.

12) Los pensamientos negativos: Los malos pensamientos nos condicionan mediante la identificación, ya que nos hacemos uno con ellos. Tenemos que verlos sin juicio, sin prestarles atención y dejarlos pasar. También podemos ofertarlos a lo alto y dejarlos allí, sin juicio. Cuando friccionan mucho con el ideal de lo que “deberíamos ser”, son una prueba de humildad para aceptarnos inclusive con ellos. Aquí debemos soltar el ideal que tenemos acerca de lo que deberíamos ser, debemos soltar la importancia del “yo”. Una buena conducta y un cambio radical en nuestra vida pueden brindar grandes aportes a este problema, como se expresa más adelante. Ver nuevamente el punto 2) Identificación con el pensamiento.

13) La defensa del yo: Este es otro aspecto que produce un condicionamiento muy sutil. Cuando quedamos muy preocupados con nosotros mismos, aunque esto sea cierto… nos condicionamos. Por ejemplo “Me trató mal”, “Me pegó”, “Me ofendió” etc. Estos pensamientos nos indignan, nos dejan mal, pues no aceptamos las cosas como son. Tenemos que ser humildes para dejarnos de lado, para aceptar las cosas como son, para aceptar a las personas como son y para comprender que la verdadera justicia la hace el Universo. Quien daña, se daña y es víctima de su propia ignorancia. ¿Qué pretendes hacer tú? ¿Devolver lo mismo no te torna igual? Tenemos que soltar estos pensamientos para librarnos de las cadenas de la indignación y dejar la justicia en manos del Universo.  Así también sueltas la defensa del “pequeño yo”, perdonas y te liberas. Esto no significa masoquismo, haz lo necesario para protegerte, pero que el “pequeño yo” no te lleve a alojar sentimientos de odio, rencor, separatividad y frustración en tu interior. Alojar estos sentimientos negativos es veneno para el alma. Aquí el perdón es una clave liberadora.

14) Los “porqués”: Otro aspecto que produce condicionamiento es querer entenderlo todo. ¿Por qué a mi? “Esto no debería sucederme” “No merezco esto” Estos pensamientos atienden al yo como algo que no merece tal situación y nos condicionan, pues no permiten la aceptación de lo que sucede. Al victimizarnos siempre quedamos atados al yo. A veces son situaciones muy duras, pero debemos saber que hay cosas que nunca vamos a comprender. Necesitamos humildad para aceptarlas y paciencia para ver que surge luego. Necesitamos fe para confiar en el perfecto mecanismo de la vida, que no da “puntada sin hilo”. Algo hay que sacar de cada situación y soltar la necesidad de comprender “lo inexplicable” trae paz. Esta humildad hace que la mente ya no nos pueda condicionar como lo hacía.

15) Introversión: Otro “modus operandi” de la mente es que nos aprisiona a través de la introversión. Nosotros pensamos que somos los únicos que sufrimos tal o cual pensamiento. ¡No es así! Todos experimentamos en mayor o menor grado la misma naturaleza. El problema radica en que nos callamos, tapamos lo que nos pasa y no hablamos con nadie. Esto se asemeja a juntar presión en un recipiente y tenemos que ver el modo de liberar esas tensiones. Si además tenemos tendencias obsesivas, puedes llegar a pasar días con determinados pensamientos. Es muy importante hablar y expresarse. Cuando hablamos, nos expresamos y vemos que nuestros pensamientos no son más que un eslabón más de la naturaleza humana… nuestra tensión se reduce. Al hablar es más fácil percibir que se trata solo de formaciones abstractas, que poco tienen que ver con la verdadera realidad. Siempre estate pronto para hablar lo que te pasa y expresarte. Así disolverás rápidamente la tensión.

Todo es el ego

Al final y al cabo lo anterior no son más que caras de la misma moneda: el ego en acción. La mente necesita del ego para condicionarnos, sin ego por medio ¿Qué te podría afectar? ¿Has observado un niño o un animal? Si analizas tu problemas verás que siempre esta el “yo” de fondo: su importancia, su proyección en el tiempo, su seguridad, su voluntad, su forma, su integridad, etc… El real problema es siempre identificarnos con algo que no somos y que tiene los días contados. El pequeño yo es el real problema, el yo que busca, que espera, que desea, que se defiende, que se ofende, que reniega y que intenta controlar la vida a su gusto. Una vez que soltamos esta necesidad de atender el “pequeño yo” y nos entregamos a la Corriente Superior… ya no elegimos y nuestra voluntad comienza a estar coordinada por una Voluntad Suprema. Esto sería estar disponibles y receptivos a lo que llega, para atenderlo de la mejor manera. En esta negación del pequeño yo, se armoniza la filiación con  lo Supremo y nuestra vida cambia rotundamente. Aquí radica la real liberación.


C) – Armonizar la mente

Aquí siguen algunos simples puntos a tener en cuenta para la liberación. Tu has de sentir y combinar aquellos que creas adecuados para tu beneficio. Desde mi punto de vista son todos importantes y vitales. Cada quien que sienta.

1) La presencia: Siempre que lo recordemos tenemos que tornarnos conscientes del momento presente. Esto es de vital importancia porque la mente nos condiciona llevándonos al pasado o al futuro. Es gracias a esas proyecciones que genera el miedo, la duda y los bloqueos en general. Consciente del presente la mente no podrá engañarte. Practica esto una y otra vez, hasta generar un hábito. Observa lo que te rodea, siente tu cuerpo, tu respiración, los sonidos que te rodean, los aromas, las texturas, los movimientos que haces, los colores, etc. Trabajar la presencia disuelve la ficción que produce la mente, pues nos muestra la realidad y en la realidad es muy poco probable que lo que la mente dice se cumpla. Una vez entrenada la mente, solo la traes al presente para utilizarla como una herramienta. Mientras haces algo, ya no piensas en otras cosas… solo estás al 100% en lo que estás haciendo y si es necesario utilizas la mente como instrumento.

2) La vigilancia: La vigilancia viene muy vinculada a la presencia, pero en un contexto de atención. Cuando estamos vigilantes podemos captar el asedio mental antes de que nos envuelva y produzca emociones negativas. Cuando sin darnos cuenta nos involucramos con el pensamiento (que es un componente abstracto) este se manifiesta en el cuerpo físico como una emoción. Estas emociones negativas pueden perturbarnos el día entero y no tenemos que dejar que se manifiesten. Cuando estamos vigilantes y detectamos que la mente comenzó a inyectar sus pensamientos, le ponemos un freno y evitamos la manifestación emocional en nuestro cuerpo. Así frenamos el ciclo en la misma mente, sin que llegue a manifestarse físicamente. Si no te es posible realizarlo, mas abajo explico como disolver emociones y pensamientos que ya han ingresado a tu ser.

3) El no-juicio: Cuando surge un pensamiento y lo juzgamos estamos agregando más mente a la mente. ¿Podrías apagar fuego con fuego? Cuando te preocupas, juzgas, analizas, etc. la mente te engaña nuevamente porque primero genera el problema, o dispara el pensamiento y luego se encarga de juzgarlo, de analizarlo, de buscar entendimiento… pero así consume la energía. Hace de ladrón y de juez al mismo tiempo. Entonces la solución es simple, cuando aparezcan estos pensamientos o percibas que has entrado en un enredo mental, apaga la mente. No juzgues nada. Concéntrate en el presente, el lo que sea que suceda a tu alrededor o enfócate en lo que estás haciendo, pero no juzgues a esos pensamientos que te preocupan. Déjalos estar un rato y verás como se debilitan, como pierden fuerza. El no-juicio permite frenar la mente revolucionada.

4) La conducta: He aquí un factor que muchos no asocian con la mente, pero que es de enorme importancia. La buena conducta es un factor de vital para el equilibrio psíquico del ser. Todo lo dicho anteriormente puede ser casi inservible sino tienes una buena conducta. La buena conducta hace referencia a varios aspectos como: ser consecuentes con nuestro corazón, cuidar nuestro cuerpo, vivir en la verdad, tener hábitos saludables, la alimentación,  hacer un buen uso de los recursos, utilizar la energía con moderación, tener honestos medios de subsistencia, las personas y entornos con los que nos relacionamos, no ser auto-destructivos, etc.

Una buena conducta es un modo indirecto de decir “YO AMO LA VIDA” y la Vida nos lo devuelve en gracia y plenitud. Todo se torna más simple y armonioso en el campo mental. Una buena conducta implica esfuerzo, pero nos llena de paz y alegría. Cuando llevamos una mala conducta sucede lo contrario. Aquí el equilibrio mental se ve muy afectado y así nos vemos forzados a cambiar. Cada quien tiene una brújula interior que indica lo que está bien y lo que no, tenemos que escucharla. Sobretodo hoy en día que la sociedad nos impulsa a una vida frívola y descontrolada hay que cuidar este punto. No te dejes engañar por la sociedad, pues sin conducta ni la meditación, ni los ejercicios, ni la terapia, ni las técnicas van a solucionar del todo tu problema. Hemos de escuchar nuestro corazón y atender sus demandas, así todo será más fácil. Las bendiciones de la vida no tardan en llegar cuando damos los pasos ciertos para nuestra evolución. La verdadera cura surge como producto de alinearnos con el propósito de nuestra alma.

5) El contacto interior: El contacto interior nos brinda la conexión con la esencia. Así recibimos el “alimento espiritual” que necesitamos para vivir en paz y plenitud. De algún modo tenemos que contactar nuestro la espiritual y los caminos son varios: meditación, oración, servicio, arte, naturaleza, obras altruistas, generación de consciencia, actos de amor, etc. Este contacto favorece la identificación con el ser interior y nos permite salir del círculo vicioso del ego. Esto debería formar parte de nuestra conducta diaria, pues todos los días es necesario un poquito de este contacto. Cuando caemos en el exilio interior, perdemos esta costumbre y nos sentimos pobres interiormente. El alimento espiritual es básico para el bienestar del ser y su sanidad psíquica.

6) Actos de amor: Los actos de amor en general armonizan la mente. Todo aquello que lleve a la consciencia, la unidad, la fraternidad, el servicio, el bienestar de otros, el perdón, el cuidado del ambiente, etc.

7) El servicio: Este punto entraría en en el punto anterior, pero cabe destacar su gran potencialidad. Para quienes no logran una total afinidad con el lado netamente espiritual, el servicio desinteresado puede ser un bálsamo para el alma. Esta gran herramienta produce el mismo efecto que la meditación, la oración, o las actividades netamente espirituales. ¿Por qué? Porque nos saca temporalmente del ego. Al ver otros hermanos en mayor necesidad salimos automáticamente de nuestros propios problemas y nuestro ser encuentra un momento de descanso. Al servir a otros nos curamos, nos regeneramos y dejamos de pensarnos a nosotros mismos. Esto trae alegría y transformación.  La meditación produce el mismo efecto, nos saca del ego para mantener la atención firme en el presente. Por esto destaco el servicio, muchos de nuestros problemas comienzan a curarse cuando empezamos a servir a otros. No caigas en la trampa de la mente “Debo estar super bien para servir a otros” simplemente comienza, persiste y verás el cambio que se produce. La mente condicionante se ve forzada a “parar” en el momento que servimos a otros. Esto no solo es muy bueno para completar a otros, sino que también es muy sanador.

8) Disolver emociones y pensamientos: Cuando una emoción negativa se ha apoderado de nosotros, es porque primero nos hemos identificado con determinados pensamientos. Una emoción negativa se disuelve al dejarla estar sin juicio. Solo debes sentirla, pero no juzgarla. Retírate en lo posible a un lugar donde estés solo y siente la emoción en tu cuerpo, pero no emitas juicio alguno. Si mantienes la atención firme en la emoción, en lo que sientes en tu cuerpo y no emites juicio mental… poco a poco se disolverá. Las emociones se alimentan de pensamientos. Mientras mas pensamos, mas crecen y perduran. Si logras sentir tus emociones sin emitir juicio (para ello debes estar tranquilo) poco a poco se desvanecen como nubes en el cielo. Lo mismo con los pensamientos negativos, cuando aparezcan no les des atención. Y si perduran vete a un lugar tranquilo, sal del aceleramiento y no emitas juicio alguno. Poco a poco se disolverán. El tema es que cuando corremos de aquí para allá nuestra dispersión es grande y no podemos frenar estos procesos.

9) Esfuerzo: Una mente ociosa es una fuente de frivolidad y problemas. El trabajo manual y las ocupaciones nos brindan equilibrio respecto de nuestros pensamientos. Para un buen equilibrio mental es recomendable tener una armonía entre los ciclos de actividad y los de ocio. El exceso de actividad  es también perjudicial, pues nos lleva al aceleramiento y ya no podemos ser totalmente conscientes de ciertos procesos. Tenemos que buscar un equilibrio entre ambos aspectos. Para armonizar la mente el trabajo con la tierra y la naturaleza es ideal.

10) Entornos y juntas: Algo sumamente importante son nuestras compañías y entornos. Si pasamos mucho tiempo junto a personas frívolas y de baja vibración terminaremos por vibrar en la misma frecuencia. Esto hará que nuestra mente se polarice en el mismo rango de pensamientos. A su vez la palabra tiene un enorme poder y si la utilizamos para cosas vanas escurrimos nuestra energía. Cuando nos juntamos con personas de elevada vibración sucede igual, terminamos por elevar nuestra frecuencia vibratoria y mental. Has de cuidar tus palabras, tus juntas y los entornos que frecuentas.

11) Para esta época: Hay determinadas herramientas que nos pueden ayudar mucho en la época actual. La vida moderna implica largas horas de actividad, aceleramiento y entornos poco naturales. Digamos que a veces para llegar a ciertos estados se nos hace todo muy complicado y ciertas herramientas nos pueden ayudar mucho.

– El Canto: cantar mantras o alabanzas es una forma muy entretenida y simple de conectar con lo Supremo. Si todos los días nos disponemos a cantar algo elevado (o mientras trabajamos) esto nos va transformando y notarás una gran diferencia.

– La Oración: Es otro excelente método de conexión con lo supremo, para cuando no conseguimos meditar en paz o estar en tranquilidad. Al principio cuesta un poco acostumbrarse y romper preconceptos… pero si lo haces con sinceridad trae enormes resultados. En oriente la oración se utilizaba cuando el monje ya no podía concentrarse o pasaba por momentos de gran revolución mental. El “Mala” o rosario budista ayudaba en esta función. En occidente se ha utilizado mucho también. La oración es una hermosa herramienta de elevación y ayuda, para nosotros y para aquellos que más lo necesitan.

– Obras ofertadas a lo Alto: Si no puedes hacer nada de lo anterior, hagas lo que hagas ofértalo a lo Alto. Trata de colocar la mayor atención en lo que haces y mantén esta oferta en tu consciencia. Cuando un acto es ofertado a lo Alto, cumple la función de una oración y retribuye frutos diferentes. Esto puede ser otra forma de traspasar momentos de gran aridez.

– Lecturas o películas elevadas: Leer informaciones elevadas o películas que nos dejen una enseñanza o nos muestren una vida ejemplar es otra forma de absorber códigos elevados. Así impregnamos nuestra consciencia con informaciones sutiles y elevadas que nos llevan a mantener una frecuencia más elevada a lo largo del día.

La Verdadera Solución

Las técnicas, los métodos, los ejercicios, las terapias, los talleres etc… son elementos que aportan a nuestra rápida mejoría, pero no son factores vitales de cambio. La verdadera liberación de nuestros condicionamientos, la real cura de nuestras heridas viene de la mano de atender nuestro interior. Sino estamos escuchando nuestro interior… por más que hagamos lo que hagamos no vamos a librarnos del sufrimiento. La verdadera raíz de nuestro sufrimiento viene de la mano de no atender estos designios. A partir que damos el paso y atendemos lo que nuestro interior nos pide, comenzamos a mejorar.  Es ahí cuando las técnicas, los métodos, las terapias, etc comienzan a ayudarnos en el proceso de mejoría.

Si nuestro problema es realmente serio y no podemos salir de él, tenemos que acudir a los Supremo y pedir asistencia a lo Alto. Hay pruebas que no se superan con la fuerza individual, sino que precisan de un “toque mayor”. Aquí se necesita humildad, fé y esfuerzo para salir adelante. El Universo siempre viene al auxilio de sus hijos, pero es necesario escuchar nuestro corazón y realizar un cambio radical en nuestra vida. Si tu pedido es sincero y te esfuerzas la ayuda llegará.


Conclusión

Al conocer la naturaleza de tu mente, podrás elegir y encausarla, ahorrando mucho sufrimiento. La naturaleza humana debe lidiar siempre con estos dos aspectos contrastantes: el ego (que es necesario para experimentarse en estos planos) y la esencia divina. Cualquier práctica que aporte espacios de “no-mente” y silencio interior es bienvenida, pues así vamos aprendiendo a desidentificarnos de aquello que no corresponde a nuestra verdadera identidad. Sin tanto idealismo, demos lo mejor de nosotros y recordemos que estos procesos requieren mucho trabajo. Es importante saber que no estás solo en esto y que casi todos en algún punto “caemos” víctimas de algún proceso mental. Es un proceso gradual de liberación y auto-conocimiento.

La mente y la inteligencia deben estar al servicio del amor. Ellas deben tornarse herramientas para nuestra evolución y no fuentes de sufrimiento. El suicidio por ejemplo, es una forma apresurada e inconsciente de querer “terminar” con estos procesos mentales/emocionales que nos atormentan. Si hubiésemos sido educados respecto de nuestra naturaleza mental-emocional y la conociéramos, veríamos que es posible traspasar las más arduas pruebas con un poco de trabajo y discernimiento. Conocerse y vencerse a sí mismo, es una de las mayores tareas del ser humano. Hemos de afrontar el desafío que nos toca con coraje, fe y voluntad. Así podrás superar o trascender todo obstáculo e identificarte con tu aspecto supremo.

Es muy importante que hagas tu propio análisis al respecto. Que identifiques el modo en que tu mente te condiciona y que generes tus propias estrategias para mantenerte en armonía. Independientemente de lo que hagas, recuerda que el problema raíz siempre será el ego. Como dije antes, la mente necesita del ego para condicionarnos, sin ego por medio ¿Qué nos podría afectar? Mientras estemos encarnados, siempre tendremos vestigios de él, pero este camino se trata de despojarse poco a poco (y en la medida de lo posible) de esta pequeña entidad, para reconocernos como esencias divinas, eternas y universales. 

Así podremos utilizar la mente de forma creativa, trascender limitaciones y dar vida a hermosas obras llenas de belleza. Si observas atentamente ¡Cuan hermosas son las creaciones alineadas con el alma! Podemos hacer cosas verdaderamente bellas si sabemos usar esta herramienta de forma adecuada.

Les deseo un buen trabajo!

Saludos de Paz y Bien,

Sivael