Milagro

por Savitri

zig zac baby wheelchair zigzac

Hoy estaba en el aeropuerto, sentado a la espera de mi vuelo. El 90% de las personas miraba su celular, el 7% comía o hablaba, el 3% miraba la nada. Yo estaba en ese 3% creo! De pronto, comencé a sentir unas risadas y un ruido extraño… se asomaba a lo lejos, un pequeña silla de ruedas a todo motor… andando y andando en el aeropuerto. El pequeñito iba y venía de un pasillo a otro, hacía zig-zag entre las cintas del “Check-in” y finguiendo un ruido de motor de fórmula 1, reía… paraba para respirar un poco, desafiando con la mirada y seguía. Era una chispa de vida en la masa inherte. Tenía una importante deficiencia en sus piernas, se trataba de un caso permanente.  Fue un milagro ver este diminuto ser en unidad total con la Vida. En él no existía fricción alguna… ni sufrimiento, ni división, ni expectativas. Fluía con lo que le tocaba, sin pensarse y hacía de su realidad algo maravilloso.

Un simple mortal hubiera pasado el tiempo pensando en todo lo que ya no puede hacer, en lo bello que sería poder caminar, comparándose con alguno que pasa o vaya uno a saber como. Este pequeñín, dentro de sus posibilidades, sacaba lo mejor de la vida. Ahí uno comprende que las verdaderas limitaciones viven en nuestra mente y que sin percibirlo nos tornamos seres completamente disociativos. La vida nos invita a retornar al origen: presencia, inocencia, simpleza, alegría, juego… y descubrir los milagros que nos rodean el tiempo entero.

El 90% siguió en su celular, el 7% siguió comiendo y los del 3% seguimos viendo la nada… pero agradecí mucho, pues me iba con un milagro en el corazón.

Paz

Anuncios